Cuando salimos a la calle, los gigantones, los zancudos, los músicos... empezó a lloviznar, luego a llover y, por fin, a diluviar. Empapados corrimos de vuelta al teatro en un sálvese el que pueda y allí hicimos un pasapasillo que acabó en el escenario.
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A veces se planean las cosas y salen de otra manera...




